lunes, 12 de enero de 2015

COMENTARIO DE TEXTO LITERARIO 3º Y 4º (LÍRICO)

ROMANCE DEL PRISIONERO


Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

1.- LOCALIZACIÓN

El poema que vamos a comentar es un romance anónimo que pertenece al Romancero Viejo, también llamado Romancero Tradicional, recopilación de romances escritos entre el S.XIV y XV. Esta clase de romances se ha transmitido oralmente desde la Edad Media hasta nuestros días.
     
      El S.XV es un periodo de transición entre la Edad Media y el Renacimiento caracterizado por el desmoronamiento de los pilares que sustentaban la sociedad medieval: el feudalismo y el cristianismo. Es un periodo de crisis donde se enfrentan las ideas medievales y las nuevas ideas procedentes de Italia; además, la sociedad ha caído en el pesimismo y  se siente insegura creyendo que el azar gobierna el mundo. Esta crisis también abarca lo religioso por lo que surgen corrientes centradas en el espiritualismo interior.

      Ante esta situación, el hombre deja de ver el mundo como un valle de lágrimas, convirtiéndose en el centro del universo (antropocentrismo) y surge el vitalismo que da valor a cuestiones mundanas e individuales como son la fama y la riqueza. Así pues, los autores firman sus obras buscando el reconocimiento y se empieza a admirar al hombre culto y conocedor de los autores clásicos.  Los escritores dejan de ser parte del clero y ahora son hombres letrados.

       Para acoger y difundir estas nuevas ideas que trae el Humanismo, se crean nuevas Universidades. También ayudan a la difusión del Humanismo la invención de la imprenta en 1450 y la publicación de la primera Gramática Castellana escrita por Antonio de Nebrija con la finalidad de fijar el uso del castellano. Además surge la figura del mecenas, se trataba de un noble o  rey que se encargaba de patrocinar a los artistas.

      En cuanto a las novedades entorno a los géneros es de destacar el surgimiento de la novela de género tanto de caballería como sentimental. Así mismo, la intención de crear teatro desligado de lo religioso, un claro ejemplo es La Celestina de Fernando de Rojas.
                                                           
2. – GÉNERO

Este texto es un romance y pertenece a la poesía oral. El romance tiene su origen en los fragmentos de los cantares de gesta que los juglares recitaban oralmente de forma aislada. Se trata de una composición indefinida de versos octosílabos con rima asonante en los pares y los impares quedan sueltos.

Se clasifican según su contenidos en:

  • Históricos: Tratan temas relacionados con la historia.
  • Fronterizos: Narran lo que pasaba en las fronteras o en las batallas fronterizas contra los moros.
  • Legendarios: Están basados en leyendas populares.
  • Carolingios: Narran hazañas de héroes de la épica francesa.
  • Novelescos: Se basan en temas inventados.
  • Líricos: Expresan sentimientos del autor. 

En este caso a pesar de estar escrito en verso no pertenece al género épico porque en él no se cuenta nada ni se da una visión objetiva por parte del autor, sino que todo va encaminado a presentar un estado interior, los sentimientos del protagonista (yo lírico), condicionados por el estado de ánimo que le produce la prisión en la que se encuentra. Se trata, por tanto de un romance lírico.

Domina la actitud interna intimista (subjetivismo lírico), conjugada con una actitud externa (descripción del mes de mayo). En esta descripción se seleccionan aquellos elementos que le interesan a la expresión de su estado de ánimo.

El punto de vista es el de la primera persona, el yo lírico que es el protagonista y presenta su historia sin ningún narrador intermediario.

3.- TEMA Y CONTENIDO

El romance presenta una leve trama argumental como sostén del sentimiento lírico que expresa. Este leve argumento es el siguiente: en el mes de mayo, cuando crecen los trigos, florecen los campos, cantan los pájaros y aman los enamorados, un prisionero, en oscura celda, no participa de este esplendor de la primavera. Su único consuelo y su único medio para distinguir el día de la noche es una avecilla ; la muerte de ésta por un ballestero sume al prisionero en la soledad.

Aunque el poema es enormemente sugerente, podemos establecer como tema el sentimiento de tristeza, soledad y angustia de un prisionero ante la imposibilidad de disfrutar en libertad de la belleza de la naturaleza y de los placeres del amor.

4.- ESTRUCTURA

Nos encontramos ante un romance escena, porque nos presenta el momento clave sin explicarnos causas ni consecuencias. Al no andar con preámbulos, el poema gana en intensidad emocional.

Podemos distinguir cuatro núcleos esenciales:

              1.- (Versos 1-8): descripción del mes de mayo (mundo exterior). En el mes de mayo todo es alegría y vida: temperatura agradable, resurgimiento de la naturaleza, amor.
              2.- (9-12): lamento del prisionero por su desdichada situación (mundo interior). Estructuralmente, estas dos partes son antitéticas (antítesis) por el contraste entre la alegría de la primavera y la tristeza de la prisión.
              3.- (13-14): nostalgia de la avecilla que aliviaba las penas del prisionero.
        4.- (15-16): maldición contra el asesino de la avecilla, última esperanza.

El núcleo principal es el tercero y a él se subordinan los otros tres, que sirven para explicarlo e ilustrarlo.

(Podría dividirse como una narración)

5.- ASPECTOS FORMALES

Nivel fónico

        El romance que comentamos está compuesto por 16 versos octosílabos. Hay sinalefas en los versos 1,4,6,10,11,13,14 y 15; además observamos que todos los versos pares son agudos acrecentando la musicalidad del poema e intensificando el sentimiento de dolor que manifiesta el personaje.
        Se advierte que en el núcleo 1 (versos 1-8) y 3 (13-14) riman los pares en -or en consonante, aunque se trate de un romance, mientras que los núcleos 2 y 4 riman en -ón, Comprobamos, pues, que la rima -or /-ón,, distingue los dos momentos antitéticos del poema: alegría de mayo / tristeza del prisionero. Este aspecto métrico refuerza la división estructural que hemos establecido en el apartado anterior.
        Es frecuente la repetición de sonidos consonánticos y vocálicos en los versos, pero no tienen valor expresivo de aliteración salvo en “cuando canta la calandria” con la repetición de nasales, y en “responde el ruiseñor” con la repetición de la r. Se sugiere el canto alegre de las aves.

Nivel morfosintáctico
        En la primera parte, el poema comienza con un “ que” sin otra función que la de dar entrada inmediatamente al poema y produciendo un hipérbaton. Observamos, también, la utilización del imperfecto en contraste con los presentes de la segunda parte. Recuerda el comienzo de las narraciones y cuentos populares "Erase una vez..." La repetición de “por mayo” destaca la importancia de este mes como elemento encuadrador de la acción.
        En el segundo verso el impersonal “hace calor” se rompe con la determinación de calor con el artículo "la", hoy con sabor de arcaísmo.
   El tercer y cuarto verso guardan entre sí un paralelismo semántico (los trigos encañan- están los campos en flor) y un quiasmo sintáctico (sujeto-verbo / verbo sujeto). También los versos 5º y 6º guardan entra sí una relación paralelística (cuando canta la calandria / y responde el ruiseñor). En los versos 7º Y 8º se rompe la progresión de los elementos bellos de la naturaleza para pasar a una acción humana: el amor de los enamorados. En el conjunto de esta parte hay que destacar, además, el valor anafórico del “cuando”. Todos estos procedimientos de repetición sirven para resaltar la fuerza lírica del poema y para dotarlo de un fuerte sabor popular (no olvidemos que en la poesía popular las figuras de repetición son claves con el fin de favorecer la memorización y la transmisión oral del poema).
                  Otros aspectos interesantes son: la ausencia de adjetivos, lo que supone una concentración en los sustantivos, la reiteración del tiempo verbal de presente, que actualiza y vivifica el valor de la bella naturaleza primaveral, frente al imperfecto del primer verso que sumerge el romance en la lejanía de las narraciones populares.
        En la segunda parte, nos encontramos, de entrada, con la conjunción adversativa “sino”, sobre la que va a reposar la oposición entre la bella naturaleza y la tristeza del prisionero, al que se califica con los adjetivos triste y cuitado”. Este cambio brusco resulta extraordinariamente expresivo por varias razones: en primer lugar, se acentúa el contraste semántico con la parte anterior ; en segundo lugar, hay que observar que en un poema con tan pocos adjetivos, los dos más importantes están juntos, con lo cual recibimos la impresión de una tristeza, una desdicha, emocionalmente más intensa. Si a esto añadimos que son casi sinónimos (podemos hablar de gradación del sentimiento) y que, además, están situados prácticamente en el centro “geográfico” del poema, está clara la intención del autor por dar realce a estos dos sentimientos.
         Los motivos de su tristeza son explicados por dos oraciones introducidas por un “que” con valor causal repetido anafóricamente que realza, de nuevo, el dolor del prisionero. El valor durativo de “vivir” agudiza el sentimiento de angustia que el lector siente por su estado; al mismo sentimiento contribuye la repetición de “ni” y el quiasmo sintáctico de “ni sé cuándo es de día / ni cuándo las noches son”. Quiasmo en el que, además, sentimos el desgarro del poeta ante la imposibilidad de distinguir, en su prisión, entre el día y la noche.
        La tercera parte empieza del mismo modo que la primera: con un “ sino “ que ahora marca el contraste entre la actual situación de aislamiento y la presencia, ya lejana en el tiempo, del único consuelo que le quedaba: el diminutivo "avecilla" tiene un valor afectivo. Llama la atención, también, en este verso, el valor del imperfecto “'cantaba” en doloroso contraste con el presente.
      En la cuarta parte (15-16) destaca el hipérbaton anteponiendo el verbo al sujeto. Al realzar el pretérito perfecto simple (aspecto perfectivo que marca un antes y un después) se pone de relieve la brutal acción que ha dado lugar al largo lamento del prisionero: la muerte del ave supone la muerte de su única esperanza, la desaparición no sólo de su libertad física, sino también de su libertad mental e, incluso, espiritual. El dativo éticome”, que tiene un valor de proximidad emocional, hace más dolorosa esa desaparición. No es extraña, por tanto, la exclamación imprecatoria del último verso, en la que se pone de manifiesto toda la angustia del poema.

Nivel semántico

        En este nivel son pocos los rasgos nuevo que se pueden destacar. Se trata de un lenguaje sustantivo e inmediato, sin metáforas. Precisamente en ello, reside la expresividad y fuerza emotiva de este romance. Hay que destacar en el primer núcleo la relación semántica entre los distintos elementos asociados al campo semántico de mayo: primavera, calor, trigo, campos en flor, calandria, ruiseñor, enamorados, amor. Todas las circunstancias positivas del “locus amoenus” (paraíso), que connotan alegría, vida, amor, libertad. En el segundo núcleo, hay una vinculación semántica antitética con la anterior: tristeza, infelicidad, prisión, la oposición día-noche, sugieren, negativamente, tristeza, soledad, angustia, falta de libertad para disfrutar de la vida y del amor.
       
Lógicamente, el poema puede dar lugar a otras interpretaciones. El hecho de que se haya mantenido en nuestra tradición literaria desde hace tantos siglos, es producto, precisamente, de la múltiples y universales sugerencias que encierra en sus versos. Una de estas interpretaciones puede relacionarse con un tema frecuente en la literatura española del siglo XV: la cárcel de amor, el amor como prisión, como atadura, esclavitud. Desde esta perspectiva, el poema se llena de significados simbólicos y se convierte en una alegoría del amor imposible: la prisión podía responder al tópico cortesano del amor como prisión y sufrimiento al no poder el hombre, por cuestiones religiosas y morales, dar rienda suelta a sus instintos amorosos.


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